Chevrolet Sonic NB 1.6 LT 6AT: Avance sustancial
SANTIAGO.- Febrero 8 de 2012.- GM Chile nos facilitó por tres días la versión tope de línea de su modelo Sonic (Sedán 1.6 LT 6AT), nuevo integrante de la familia Chevrolet, que viene a consolidar aún más el lidrazgo de la firma norteamericana en el segmento de los small sedán y hatchbacks, en la parte alta de este nicho: el nuevo Chevrolet Sonic en tipologías berlina y hatchback de 5 puertas. El Sonic está orientado a clientes jóvenes de ente 27 y 35 años de edad, que buscan satisfacer necesidades de diseño, performance y equipamiento.
En el caso de la versión 1.6 LT, que es la que probamos, el equipamiento de seguridad consiste en frenos ABS con EBD y dos bolsas de aire. Encontramos que el ABS debería estar disponible en todas las versiones del modelo.
Si hablamos del resto del equipamiento, el Sonic cuenta con un equipo de sonido completo en el tema de la conectividad gracias a un puerto USB que detecta rápidamente el reproductor MP3, entrada auxiliar y conexión vía Bluetooth para los teléfonos celulares. En este sentido, no entendemos la ausencia de bocinas traseras – -tiene cuatro adelante – y menos cuando se habla de la versión tope de gama, que debería ser más atractiva.
En términos de estética, el Sonic luce un aspecto decidido y enérgico. Sus líneas transmiten fortaleza, estabilidad y espíritu deportivo e incluso sugieren movimiento cuando el auto está detenido.
Una de las características exteriores más prominentes es la gran máscara doble: cuenta con inserciones de panal y acabado en negro mate, así como bordes cromados en los puertos superiores. El emblemático corbatín colocado al centro, también lo encontramos en el maletero con un acabado en oro alveolado con revestimiento tipo acrílico que le da un aspecto tridimensional y reluciente.
Los faros redondos y expuestos, no cuentan con la tradicional cubierta, y están inspirados en las luces de las motocicletas. Dos tubos dobles, con biseles negros brillantes y aros cromados, portan las lámparas con reflector cuádruple, dando a la parte delantera del auto un toque resplandeciente. Los neblineros llevan biseles externos inferiores en gris antracita.
La superficie del capó presenta una sutil línea divisoria central, así como rebotes laterales que se extienden desde el inicio del capó hasta su extremo final otorgándole un aspecto fluido y agresivo. El inicio del capó está más adelantado, lo que conjugado con la acusada inclinación del parabrisas, se traduce en una expresión atrevida y aerodinámica.
El vidrio trasero se prolongó hacia el techo, lo que se traduce en más espacio vertical para los ocupantes traseros, una mejora de la aerodinámica y mayor visibilidad general. El borde superior de la tapa del maletero incorpora un pequeño alerón que mejora el flujo del aire. Los ópticos posteriores llevan lámparas dobles, en donde la luz roja llama la atención sobre las luces de marcha atrás.
Dimensionalmente, el Sonic Sedán mide 4.399 mm de largo, 1.735 mm de ancho y 1.517 mm de alto. Su distancia entre ejes alcanza los 2.525 mm. Monta de serie neumáticos Hankook de medida 195/65 R15 con llantas de aleación en esta versión.
Me llamó la atención el hecho de que superficies secundarias, como los marcos de las puertas visibles al entrar y salir del Sonic, lucen un estilo que les brinda un acabado liso. Esto se consiguió mediante técnicas de soldadura que garantizan una superficie más limpia en estas zonas, asi como la reducción al mínimo de los sellados entre juntas de placas y una mayor protección contra la corrosión.
Interiormente el Sonic exhibe el diseño de cabina doble, rasgo inspirado en el Corvette. Otro elemento importante es el panel de instrumentos envolvente, que se prolonga hacia las puertas delanteras.
El panel de instrumentos está moldeado mediante inyección de plástico con una superficie mate de veteado técnico tridimensional con textura. El tablero incorpora un gran tacómetro analógico combinado con un velocímetro asímetrico con una amplía pantalla digital LCD. Tanto el panel como el diseño de la columna central cuentan con iluminación en color azul hielo.
El Sonic sedán ofrece un amplio espacio de carga con un maletero de 502 litros. Destacable es el hecho de que cuente con un cajón bajo el asiento delantero derecho. El panel de instrumentos intermedio incluye una guantera superior con dos compartimentos y una toma USB para dispositivos auxiliares, lo que permite conectar en forma discreta un iPod o smarthphone. Una segunda guantera incluye una tapa amortiguada. La consola central incluye tres posavasos: dos para los pasajeros delanteros y uno para los traseros. El Sonic cuenta con un sistema de audio AM/FM/CD/MP3 con 4 parlantes que ofrece una calidad sonora adecuada a su precio. Sin embargo consideramos que tratándose del tope de línea, debiese contemplar controles desde el volante. Otro defecto menor es que el alzavidrio del conductor sólo tiene subida automática completa.
Nuestra unidad de prueba era propulsada por un motor de gasolina de 1.598 c.c. de desplazamiento que eroga 115 HP a 6.000 rpm y entrega un torque de 155 Nm a 4.000 rpm. Se trata de un bloque de hierro fundido hueco y culata de cilindro de aluminio, que pesa un tres por ciento menos que las anteriores generaciones de la misma familia de motores, teniendo una mayor firmeza y resistencia estructural. Cuenta con 16 válvulas y doble árbol de levas con sincronización de válvulas variable continua. Este motor, en relación al Aveo dispone de mejores sistemas de gestión térmica y circuitos de agua. La culata de los cilindros se rediseñó para mejorar la transferencia de calor y la distribución de agua. La temperatura inferior del agua de refrigeración contribuye a mejorar la eficiencia en el consumo por medio de una reducción menor. Un sensor de cigueñal, mide en todo momento la posición del cigueñal y cuenta con una correa de distribución dentada que se reemplaza cada 10 años o 160.000 kms.
Este propulsor va en concomitancia con una transmisión automática inédita en este segmento de seis marchas (Hydra Matic), donde las cajas de engranaje están ubicadas sobre el mismo eje que la línea central del cigueñal del motor, lo que hace que la unidad del tren motriz sea más corta y perfecta.
Gracias a la amplia relación de marchas, la caja tiene una primera marcha corta y una sexta muy larga. Encontramos que en el modo D (Directa) la respuesta de la caja era un tanto tardía a las órdenes dadas por el acelerador. Al exigirlo advertimos cierto grado de rumorosidad en el interior del habitáculo.
Una vez en marcha el Sonic tiene varios ases bajo la manga. El más notable de ellos es la mancuerna que hace el pulido bastidor con la afinada suspensión. Esta última filtra bien las imperfecciones del camino sin pecar de suave y transmite al conductor sólo la información que se necesita para conocer la situación del auto. El resultado es una calidad de marcha con un razonable equilibrio entre confort y manejo que autos más costosos envidiarían. Una dirección precisa y el peso adecuado redondean este buen conjunto.
El modo manual se apoya en un botón en el pomo de la palanca de velocidades; no hay manetas para divertirse. Con esta potencia, torque y una transmisión de relaciones cortas –en tercera llega sólo a 110 km/h a 6,250 rpm–, el Sonic se mueve con suficiente soltura en cualquier tipo de situación. Para el 0–100 km/h le toma unos 12 segundos y su velocidad máxima es de 186 km/h.
El rango de los 130-140 km/h le sienta mucho mejor. En el tema de eficiencia de combustible, el nuevo integrante de Chevrolet tiene un rendimiento en ciudad en torno a los 10 km/l y en carretera de 16 km/l.
Cuando llega el momento de exigirle, este subcompacto también maravilla. Se puede llevar con rapidez por caminos sinuosos con seguridad y compostura, con gran facilidad, siempre con una actitud subvirante predecible al límite. Sin embargo, bajo el mismo esquema de manejo, el sistema de frenos se fatiga pronto y en detenciones de emergencia sale a relucir el eje de ruedas tiradas por el comportamiento nervioso de la zaga.
Su distancia de frenado desde los 100 km/h a cero se podría mejorar en parte sustituyendo los frenos de tambor por discos en el eje trasero, como ocurre en el Cruze. Un tacto más firme y un ABS un poco menos ruidoso darían más confianza al conductor en este apartado.
Por un precio de $8.590.000 pesos por esta variante -la versión de entrada parte en los $6.990.000-, se coloca justo en donde comienza el Cruze, una posición delicada dado que el cliente puede aspierar a un auto de mayor tamaño y con características muy similares, si no idénticas. A pesar de ello el balance general es muy positivo en el Chevrolet Sonic gracias a una serie de características que se equilibran de buena forma, pero que le cumplirán más al que desea un buen manejo que al que prefiere más equipamiento.
Por Raúl Farías D´H.; Destacados News





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